viernes, 26 de marzo de 2010

¿Cuál es la mejor versión de ti mismo?

Potenciar las mejores cualidades de una persona es uno de los principales objetivos del coaching, ya que además de aumentar la autoestima, permite obtener el estado mental adecuado para afrontar retos y ser capaz de trascender los propios límites.

Dominar nuestro estado mental es una capacidad que todos tenemos o podemos aprender a desarrollar. Es inevitable que determinadas circunstancias -el trabajo, la familia, el dinero o la salud- nos afecten de una forma más o menos intensa. Pero podemos modificar la manera de pensar y de gestionar las emociones, para influir positivamente en nuestro estado de ánimo y, por lo tanto, en nuestra forma de reaccionar.

El cerebro contiene diferentes estados, cada uno con su química correspondiente. Cambiar el estado mental es tan fácil como acceder a determinados recuerdos. Por ejemplo, una pregunta que nos puede llevar a un estado positivo es ¿cuál ha sido el mejor momento de tu vida?

Un auténtico estado de recursos -sentir fuerza y confianza en uno mismo- es el que se obtiene cuando uno se enfrenta y resuelve situaciones difíciles. Para conectar con ese estado, es útil revisar detenidamente las experiencias de las que te sientes orgulloso y satisfecho contigo mismo. Aunque a veces no lo valoramos lo suficiente, todos hemos tenido éxito en alguna cosa y en algún momento ¿recuerdas cómo lo hiciste?

Es importante ser consciente de que tenemos un "programa para tener éxito". Para descubrirlo, basta con relajarse un poco y revivir esos recuerdos positivos, prestando atención a ciertos aspectos de "cómo lo hiciste". Siempre acabas descubriendo algo, un detalle que marca la diferencia y te hace sentir que tú realmente eres capaz. Date cuenta de que superar tus límites te da fuerza. Y si lo has hecho en el pasado, lo puedes volver a hacer.

El estado mental depende principalmente de la forma de usar tu cerebro. Está claro que no es fácil, todo supone una práctica. La cuestión es ¿qué es lo que estás practicando? ¿intentas mantenerte centrado, tratando de dominar la situación? ¿o quizá prefieres machacarte todo el día?

Hay en ti una parte que funciona muy bien, es la mejor versión de ti mismo. Puedes esperar a que las circunstancias externas mejoren o puedes empezar a cambiar tu forma de pensar y de actuar.


Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 10 de marzo de 2010

Tendencia al fracaso



Fracasar forma parte de la vida, por lo que en cierto sentido, es inevitable. En realidad, el fracaso no es más que un resultado no deseado acerca de un objetivo o intención, pero que puede ser muy útil como experiencia si se sabe aprovechar adecuadamente.

La mayoría de personas solemos tener un área de la vida (trabajo, familia, relaciones, salud) en la que fracasamos con cierta frecuencia. Pero hay personas con una especie de tendencia natural a fracasar en casi todo.

Un fracaso continuado se puede atribuir a la mala suerte o se puede culpar a otros, aunque probablemente no es la mejor manera de aprender de la experiencia. Está claro que cuando uno es incapaz de ver o aceptar los propios errores, está condenado a repetirlos.

Desde el punto de vista del coaching personal, la causa de la tendencia al fracaso hay que buscarla en determinadas actitudes o formas de pensar. Es lo que se llama los mapas o modelos mentales orientados al fracaso, en que puede haber una predisposición a dirigir la atención exclusivamente a los aspectos negativos de cualquier experiencia.

Si uno piensa que va a fracasar, está configurando inconscientemente su cerebro para “conseguir fracasar”, es decir, siente el miedo a equivocarse, imagina las consecuencias, le vienen pensamientos negativos repetitivos. Todo ello desarrolla la creencia de que va a fracasar. Es lo que se llama la profecía autocumplida.

¿Cómo transformar el fracaso en éxito?

Las personas que anticipan y preparan el fracaso, se puede decir que tienen una gran habilidad para crear realidades… negativas. Dicho de otra manera, tienen éxito en fracasar.

En el inconsciente suelen existir creencias del tipo “no valgo lo suficiente” o “no soy capaz de…” o “en el fondo, creo que no merezco el éxito”. Estas creencias, generalmente producidas por experiencias desagradables de la infancia, condicionan el comportamiento y disminuyen la confianza en uno mismo.

El miedo a decepcionarse hace que uno no se atreva a actuar o que piense en negativo “por si acaso”. Pero esto crea un bucle: el miedo y la falta de confianza limitan las capacidades personales, aumentando las posibilidades de error, entonces el fracaso “confirma” la creencia negativa, que a su vez alimenta el miedo a fracasar de nuevo.

Algunas técnicas de coaching o de hipnoterapia pueden resultar útiles para descubrir qué es lo que necesita una persona para salir del bucle y lograr el éxito personal. El punto clave para transformar el fracaso en éxito es aceptar la sensación desagradable e insoportable de frustración, decepción o desespero. Es como si, más allá de la sensación, nuestro inconsciente intentara darnos una pista -una nueva conciencia- que nos va a permitir ser más hábiles en el siguiente intento.

Entonces cuando uno aprende “la lección”, puede descubrir una extraña, pero a la vez agradable sensación de liberación que permite recuperar la confianza en el éxito. A fin de cuentas, el auténtico éxito suele venir después de varios fracasos.




Dr. Alex Santos Forrellad