jueves, 30 de diciembre de 2010

Dejar de fumar en una sesión




Si estás dispuesto, puedes conseguir dejar de fumar definitivamente con una sola sesión de hipnoterapia. La clave está en potenciar la motivación y en neutralizar los sentimientos de ansiedad que aparecen al dejarlo.

El hábito de fumar crea un circuito neurológico en el cerebro, provocando un automatismo que es responsable del impulso inconsciente de encender un cigarrillo y aspirar el humo.

Existen ciertas circunstancias ambientales que, a modo de estímulos inconscientes, activan el impulso de fumar. Como es natural dependen de cada persona, pero los más frecuentes son: el café al levantarse por la mañana, llegar al trabajo, las pausas durante el día, coger el teléfono, sentarse ante el ordenador, prepararse para una reunión importante, volver a casa al acabar el día. También en el tiempo libre, al estar con los amigos o después de las comidas.

Hay también otros factores que influyen negativamente y están relacionados con el estrés y los estados de tensión emocional en general. En estos casos se fuma de forma compulsiva –uno detrás de otro- sin que produzca el más mínimo placer.

Llega un momento en que el hábito de fumar se hace intolerable, ya que provoca muchos más inconvenientes (y gastos) que beneficios. Entonces, la decisión responsable es dejar de fumar. Pero al dejarlo, pueden aparecer sensaciones incómodas de irritabilidad, sentimiento de pérdida o ansiedad, que requieren un esfuerzo mental para sobrellevarlo. La hipnoterapia ayuda a controlar mejor estos sentimientos difíciles.

Para que funcione la hipnoterapia es muy importante la motivación. Si realmente quieres dejarlo, puedes conseguirlo. La excusa de que “me falta voluntad” no vale, ya que si uno quiere algo de verdad, todo su sistema nervioso –su inconsciente- va a hacer lo posible por conseguirlo.

La hipnoterapia consiste en inducir un estado de trance para conectar con el potencial del inconsciente. El trance implica concentración y relajación, manteniendo la conciencia en todo momento.

La técnica empleada refuerza la motivación y establece un “programa mental” para dejar de fumar. Pero por otro lado, también se presta atención a los sentimientos incómodos que existen tras el hábito de fumar, es decir, la sensación de duda, de miedo al fracaso o de pérdida. Cuando se afrontan y se aceptan, en lugar de negarlos o resistirse a ellos, estos sentimientos negativos se transforman en un mayor grado de autoconocimiento, confianza y satisfacción personal.

Durante las primeras dos semanas se mantiene la sensación de confianza y dominio personal, hasta que quedan estabilizados los nuevos hábitos en el cerebro, con la satisfacción de haberlo conseguido.



Dr. Alex Santos Forrellad

lunes, 19 de abril de 2010

La aventura del héroe

En la vida hay momentos de cierta tranquilidad que nos permiten disfrutar de la comodidad de la rutina diaria. Pero a veces tenemos que pasar por experiencias difíciles, en las que vemos el peligro de cerca y que, para superarlo, nos vemos obligados a realizar un gran esfuerzo.

Son innumerables las posibilidades de crisis que podemos sufrir: enfermedades, accidentes, quedarse sin trabajo, sin dinero o sin pareja. Ya se sabe que forman parte de la vida y que son, hasta cierto punto, inevitables. No hay más remedio que enfrentarse al dolor, a la pérdida, al fracaso y a la muerte. Pero de hecho son experiencias arquetípicas y la capacidad para superarlas está en nuestro interior, formando parte de lo que se llama inconsciente colectivo (nuestra conexión profunda con algo más grande).

Una metáfora utilizada en coaching que resulta eficaz para afrontar este tipo de desafíos es “la aventura del héroe”, basada en el trabajo del reconocido mitógrafo Joseph Campbell. Campbell recopiló diversas leyendas y tradiciones populares, descubriendo ciertos patrones comunes a todas ellas, siendo la esencia fundamental que la conciencia del hombre se expande al enfrentarse y superar desafíos. Así es como hemos evolucionado desde el principio de los tiempos.

Según Campbell, la aventura del héroe consta de diferentes etapas que, de una forma simplificada son: el exilio, las primeras pruebas, el enfrentamiento y el regreso.

La aventura empieza con el “exilio del héroe”. La vida era más o menos plácida y rutinaria hasta que algo inesperado ocurre. Es la llamada del destino, que a veces el héroe intenta ignorar o rechazar, pero que finalmente acaba aceptando. Una vez toma la decisión de emprender el viaje, cruza el umbral y ya no hay vuelta atrás.

Se adentra en territorio desconocido, sin saber con qué se va a encontrar y viéndose obligado a actuar con rapidez, resolviendo los imprevistos que se le presentan. Son las primeras pruebas. Puede ocurrir que el héroe se pierda: todo lo ve oscuro, ya que ha ido a parar al "vientre de la ballena", del que sólo puede salir encendiendo “la luz del conocimiento”. Pero en los momentos críticos siempre aparecen guías o aliados que le salvan del peligro, ya que el héroe por sí solo no podría conseguirlo, necesita la ayuda de otros.

Cuando tras mucho esfuerzo se acerca a su objetivo, se le cruza “el guardián de los infiernos”. Suele tratarse de un obstáculo, aparentemente insalvable, que representa lo peor que podría pasarle. Aunque en el fondo, este “demonio” no es más que una proyección de su propia sombra, sus propios miedos. El guía le proporciona la clave para derrotarlo: confiar en uno mismo y en "algo más grande" para reunir el valor suficiente y enfrentarse al destino, a pesar del miedo. Es la integración de los opuestos: la luz de la conciencia destruye la oscuridad de la ignorancia, el amor transforma el odio. Y de ello surge una nueva realidad. Es la apoteosis del héroe.

Una vez conseguido el objetivo, el héroe emprende el camino de regreso a su comunidad. Pero lo hace renovado, con una nueva conciencia de sí mismo y con más poder personal. Entonces puede contar a otros su experiencia y transmitir sus nuevos conocimientos acerca de la vida. Su aventura ha terminado.

En cierto sentido, todos llevamos un héroe dentro, esperando el momento oportuno para manifestarse. Y ya estamos viviendo nuestra aventura, que es la vida. Tomar conciencia de ello es aprovechar -y honrar- el legado de nuestros antepasados. Es algo que llevamos en nuestros genes y en nuestro inconsciente colectivo.

Dr. Alex Santos Forrellad

viernes, 26 de marzo de 2010

¿Cuál es la mejor versión de ti mismo?

Potenciar las mejores cualidades de una persona es uno de los principales objetivos del coaching, ya que además de aumentar la autoestima, permite obtener el estado mental adecuado para afrontar retos y ser capaz de trascender los propios límites.

Dominar nuestro estado mental es una capacidad que todos tenemos o podemos aprender a desarrollar. Es inevitable que determinadas circunstancias -el trabajo, la familia, el dinero o la salud- nos afecten de una forma más o menos intensa. Pero podemos modificar la manera de pensar y de gestionar las emociones, para influir positivamente en nuestro estado de ánimo y, por lo tanto, en nuestra forma de reaccionar.

El cerebro contiene diferentes estados, cada uno con su química correspondiente. Cambiar el estado mental es tan fácil como acceder a determinados recuerdos. Por ejemplo, una pregunta que nos puede llevar a un estado positivo es ¿cuál ha sido el mejor momento de tu vida?

Un auténtico estado de recursos -sentir fuerza y confianza en uno mismo- es el que se obtiene cuando uno se enfrenta y resuelve situaciones difíciles. Para conectar con ese estado, es útil revisar detenidamente las experiencias de las que te sientes orgulloso y satisfecho contigo mismo. Aunque a veces no lo valoramos lo suficiente, todos hemos tenido éxito en alguna cosa y en algún momento ¿recuerdas cómo lo hiciste?

Es importante ser consciente de que tenemos un "programa para tener éxito". Para descubrirlo, basta con relajarse un poco y revivir esos recuerdos positivos, prestando atención a ciertos aspectos de "cómo lo hiciste". Siempre acabas descubriendo algo, un detalle que marca la diferencia y te hace sentir que tú realmente eres capaz. Date cuenta de que superar tus límites te da fuerza. Y si lo has hecho en el pasado, lo puedes volver a hacer.

El estado mental depende principalmente de la forma de usar tu cerebro. Está claro que no es fácil, todo supone una práctica. La cuestión es ¿qué es lo que estás practicando? ¿intentas mantenerte centrado, tratando de dominar la situación? ¿o quizá prefieres machacarte todo el día?

Hay en ti una parte que funciona muy bien, es la mejor versión de ti mismo. Puedes esperar a que las circunstancias externas mejoren o puedes empezar a cambiar tu forma de pensar y de actuar.


Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 10 de marzo de 2010

Tendencia al fracaso



Fracasar forma parte de la vida, por lo que en cierto sentido, es inevitable. En realidad, el fracaso no es más que un resultado no deseado acerca de un objetivo o intención, pero que puede ser muy útil como experiencia si se sabe aprovechar adecuadamente.

La mayoría de personas solemos tener un área de la vida (trabajo, familia, relaciones, salud) en la que fracasamos con cierta frecuencia. Pero hay personas con una especie de tendencia natural a fracasar en casi todo.

Un fracaso continuado se puede atribuir a la mala suerte o se puede culpar a otros, aunque probablemente no es la mejor manera de aprender de la experiencia. Está claro que cuando uno es incapaz de ver o aceptar los propios errores, está condenado a repetirlos.

Desde el punto de vista del coaching personal, la causa de la tendencia al fracaso hay que buscarla en determinadas actitudes o formas de pensar. Es lo que se llama los mapas o modelos mentales orientados al fracaso, en que puede haber una predisposición a dirigir la atención exclusivamente a los aspectos negativos de cualquier experiencia.

Si uno piensa que va a fracasar, está configurando inconscientemente su cerebro para “conseguir fracasar”, es decir, siente el miedo a equivocarse, imagina las consecuencias, le vienen pensamientos negativos repetitivos. Todo ello desarrolla la creencia de que va a fracasar. Es lo que se llama la profecía autocumplida.

¿Cómo transformar el fracaso en éxito?

Las personas que anticipan y preparan el fracaso, se puede decir que tienen una gran habilidad para crear realidades… negativas. Dicho de otra manera, tienen éxito en fracasar.

En el inconsciente suelen existir creencias del tipo “no valgo lo suficiente” o “no soy capaz de…” o “en el fondo, creo que no merezco el éxito”. Estas creencias, generalmente producidas por experiencias desagradables de la infancia, condicionan el comportamiento y disminuyen la confianza en uno mismo.

El miedo a decepcionarse hace que uno no se atreva a actuar o que piense en negativo “por si acaso”. Pero esto crea un bucle: el miedo y la falta de confianza limitan las capacidades personales, aumentando las posibilidades de error, entonces el fracaso “confirma” la creencia negativa, que a su vez alimenta el miedo a fracasar de nuevo.

Algunas técnicas de coaching o de hipnoterapia pueden resultar útiles para descubrir qué es lo que necesita una persona para salir del bucle y lograr el éxito personal. El punto clave para transformar el fracaso en éxito es aceptar la sensación desagradable e insoportable de frustración, decepción o desespero. Es como si, más allá de la sensación, nuestro inconsciente intentara darnos una pista -una nueva conciencia- que nos va a permitir ser más hábiles en el siguiente intento.

Entonces cuando uno aprende “la lección”, puede descubrir una extraña, pero a la vez agradable sensación de liberación que permite recuperar la confianza en el éxito. A fin de cuentas, el auténtico éxito suele venir después de varios fracasos.




Dr. Alex Santos Forrellad

viernes, 26 de febrero de 2010

Cómo aligerar peso



Comer en exceso de forma compulsiva es algo que le ocurre a muchas personas en todo el mundo (civilizado). Es un problema característico de nuestra época, en que a pesar de tener de todo, es fácil sentirse vacío por dentro. La sensación que impulsa a comer de esa forma no es realmente hambre, sino ansia de “meterse algo dentro” que, al no saciarse, provoca el comportamiento repetitivo y compulsivo.

Existe un fenómeno común a la mayoría de los casos, más allá del síntoma y sus consecuencias: sobrepeso, sentimiento de culpabilidad, baja autoestima, estado depresivo. En lo más profundo puede percibirse una extraña y dolorosa sensación de vacío, que hace la vida insoportable. Esto desencadena el síntoma: comer hasta llenarse. Paradójicamente, da la impresión de que casi es mejor sentirse culpable, excesivamente lleno o incluso deprimido, que experimentar esa terrible sensación de vacío.

En este tipo de problemas resulta muy útil la hipnoterapia, pero no únicamente para calmar la ansiedad y crear nuevos hábitos alimentarios. El punto clave es profundizar en el inconsciente de la persona, hasta llegar a ese nivel “donde duele”. Entonces, lo que suele descubrirse es una imperiosa "necesidad de escapar" de la tensión diaria, llegando casi a una especie de negación de uno mismo.

Ciertamente, en la práctica no es fácil resolver este tipo de situaciones, ya que la persona se encuentra atrapada en un bucle inconsciente: “Al tener este comportamiento, no puedo confiar plenamente en mi y eso me hace sentir mal; entonces, sentirme mal me impulsa de nuevo al comportamiento, y no poder dominarlo me impide confiar en mi…. “ .

Para romper este círculo vicioso, lo primero es darse cuenta de que el síntoma es un intento del inconsciente para arreglar la situación. En lugar de luchar contra él, se trata de “escucharlo” para descubrir que aspectos de la propia vida hay que cambiar. Y ahí está el auténtico reto: crear nuevos hábitos.

En muchos casos, por comodidad o para evitar complicaciones, en lugar de enfrentarnos a ciertas dificultades de la vida, decidimos -con mayor o menor conciencia- que sean otros los que nos ayuden, con tal que podamos seguir “viviendo tranquilos”. El precio que se paga por esta falsa seguridad es que uno pierde el dominio en ciertas áreas de su vida, y esto supone perder la conexión profunda con uno mismo, lo cual provoca esa insoportable sensación de vacío.

Es nuestra responsabilidad tomar conciencia de nuestras posibilidades y ser capaces de expresar nuestra presencia en la vida. Si no lo hacemos, una especie de inteligencia inconsciente lo va a intentar, aunque sea aumentando la “presencia física”, para que nos demos cuenta que tenemos mucho más que dar a la vida.


Dr. Alex Santos Forrellad

lunes, 15 de febrero de 2010

Cómo dejar que venga el dinero

El dinero es algo más que billetes, monedas o números en la cuenta corriente. A un nivel sutil, es “la energía de la tierra”, es decir, algo que permite alimentarse, tener un espacio para refugiarse y la posibilidad de vivir experiencias o de conseguir objetos de valor. Este tipo de energía surge de la capacidad de aportar algo al mundo. Desde la antigüedad, antes de la existencia del dinero como elemento de intercambio, cada miembro de la comunidad contribuía en función de sus capacidades. Y se podía conseguir mayor o menor bienestar según el tiempo y el esfuerzo que se dedicaba a los demás.

Actualmente, especialmente en época de crisis, tener problemas con el dinero es una de las posibles consultas en coaching personal. La expresión más simple y generalizada es “no gano lo suficiente”. Y para encontrar una solución se puede actuar a dos niveles distintos de la mente humana: consciente e inconsciente.

A nivel de la mente consciente se debe hacer una revisión de las capacidades y recursos personales, es decir “¿Qué ofreces al mundo? ¿Qué es lo que te hace distinto o mejor que otros en un determinado ámbito? ¿Qué es lo que los demás pueden necesitar de ti? Además de la formación profesional y la experiencia acumulada en un determinado campo, hay un aspecto importante relacionado con las habilidades de comunicación interpersonal, que van a permitir expresar plenamente el propio potencial.

A nivel inconsciente, pueden existir “creencias limitadoras” en relación al dinero o la propia capacidad para conseguirlo. Creencias del tipo “si gano mucho, alguien pierde” o “para ganar más dinero voy a tener que hacer cosas que no me gustan” o "no me creo capaz de ganar más dinero". En el fondo, estas creencias inconscientes reflejan una cierta falta de confianza en uno mismo.

Está claro que en este tema no hay una respuesta fácil e inmediata. El primer paso en el proceso de coaching es cambiar el estado mental. Cuando uno se obsesiona por conseguir dinero, da la impresión de que el dinero se va, ya que la ansiedad bloquea las oportunidades. Es un fenómeno parecido a buscar pareja desesperadamente…se nota demasiado y las buenas oportunidades se van a otros.

El segundo paso es estructurar un plan de acción realista, en función de las propias capacidades y valores. En algunos casos, no hay más remedio que hacer un plan a largo plazo. El objetivo es ofrecer algo que tú haces, y te gusta hacer, para mejorar la situación de los demás.

El tercer paso, y más importante, es desarrollar un sentimiento especial que puede definirse como confianza o conexión con uno mismo y, a la vez, con la vida. Para que esta confianza sea auténtica, se debe estar dispuesto a dar. La paradoja es que si haces las cosas por dinero... el dinero no viene (o se va fácilmente). Para que venga el dinero, el secreto es poner la atención en lo se ofrece a los demás.

Mantenerse centrado, definir los propios objetivos, confiar en uno mismo y estar dispuesto a dar. Todo esto abre el camino. Entonces, tarde o temprano, llega la oportunidad. Si estás atento, podrás aprovecharla.


Dr. Alex Santos Forrellad

viernes, 29 de enero de 2010

El despertar de la marmota

El día de la marmota es una conocida tradición norteamericana, que muchos recordarán por la película “Atrapado en el Tiempo”. Se celebra a principios de febrero y, de forma resumida, el ritual consiste en hacer salir a una marmota de su madriguera, con la intención de determinar lo que queda de invierno. Si al salir, la marmota ve su propia sombra, se da la vuelta y vuelve a su madriguera, lo que indica que aun quedan 6 semanas de invierno. Si, por el contrario, no ve su sombra, entonces sigue su camino con toda confianza, ya que supone que lo peor del invierno ya ha pasado.

Bien, pues algo parecido pasa con las personas atrapadas en sus madrigueras de rutinas y comodidades, protegiéndose del frío y amenazante mundo exterior.

Es un fenómeno curioso que se observa durante el proceso de
coaching, cuando una persona toma la decisión de hacer algo por su vida. Tras revisar las diferentes opciones, las ideas se ponen en orden y se empieza a tener claro lo que se debe hacer. Entonces, en el momento de tomar la decisión, aparece el miedo y las dudas. Eso son las sombras que aparecen al “salir de la madriguera” y tiene que ver con antiguos fracasos o decepciones.

La sombra constituye todo aquello que llevamos dentro pero que no somos capaces de ver, aceptar o transformar. Es el resentimiento por injusticias que hemos sufrido (como si alguien tuviera que pagar por ello). Es el miedo al fracaso, a la pérdida, al rechazo. Son las debilidades, falta de confianza y cosas que nunca contaríamos a los demás.

Hay que aceptar que la sombra forma parte de la vida y supone una experiencia necesaria para evolucionar. Y si no se aprende a manejar este tipo de sentimientos, es mejor volver a la madriguera, en espera de tiempos mejores.

El coaching enseña a utilizar adecuadamente esta sombra, descubriendo los recursos que se esconden tras ella. En el fondo, es la luz de la conciencia la que hace desaparecer la sombra, transformándola en experiencia útil para afrontar situaciones difíciles, incluso en las condiciones adversas del invierno.

El punto de atención principal es “no pretender esconderse de la propia sombra”. Y si al salir de la madriguera, aún ves la sombra, no hagas como la marmota. Despierta y atrévete a salir.

Dr. Alex Santos Forrellad

jueves, 14 de enero de 2010

¿Qué te impide pasar a la acción?

Una de las tradiciones de cada principio de año es proponerse cambios. Puede que sea perder peso o dejar de fumar, o cualquier hábito que, de una forma u otra, provoque un incómodo sentimiento de culpabilidad.

Pero llevar a la práctica este tipo de objetivos no resulta fácil, como si algo nos impidiera pasar a la acción. Y es que en el fondo y sin saberlo, estamos luchando contra partes de nosotros mismos, que también tienen sus motivaciones ocultas. Estas partes inconscientes tienen que ver con valores y capacidades que no sabemos apreciar o reconocer, pero que involucran una gran cantidad de energía psíquica o emocional.

Además, la tendencia natural del inconsciente es buscar un estado inmediato de bienestar y comodidad, para contrarrestar las tensiones habituales. Todo esto hace que la fuerza de voluntad se debilite y resulte difícil ponerse en marcha para conseguir el objetivo. Después de tanto esfuerzo, el resultado puede ser decepcionante y la sensación de fracaso no invita a intentarlo de nuevo.

Aplicando técnicas de
coaching o de hipnoterapia, se pueden descubrir las supuestas motivaciones inconscientes que impiden pasar a la acción.

En primer lugar hay que asegurarse de que "la parte que quiere" realmente lo quiere. Es decir, prestar atención a las auténticas motivaciones, ya que a veces el objetivo que tratamos de imponernos o bien no nos lo creemos o bien no nos importa tanto como parece.

En segundo lugar atender a "la parte que no quiere". Esto implica relajarse un poco, igual que en los estados de trance o de meditación, para poder llevar la atención al interior de uno mismo. De esta forma, quizá podamos descubrir que hay aspectos profundos más importantes que deben ser tenidos en cuenta antes de tomar una decisión. Estos aspectos suelen ser actitudes personales ante la vida y ante uno mismo, en forma de un exceso de autoexigencia o autocrítica.

En general, tenemos la tendencia a evitar las incomodidades. Pero si reflexionamos un poco, nos daremos cuenta que la auténtica confianza en uno mismo se obtiene aceptando retos y aguantando situaciones incómodas.

Entonces ¿para qué esperar a pasar a la acción? A fin de cuentas, el no hacerlo nos va debilitando poco a poco y acaba siendo peor. Se trata de establecer una meta, preparar un plan y, una vez se ha tomado la decisión, sólo queda dar el salto”.

Dr. Alex Santos Forrellad