miércoles, 23 de septiembre de 2009

¿Qué te impide dormir?

Hay varias formas clínicas de insomnio desde el punto de vista de la medicina y de la psicología. Muchas teorías, diferentes tipos de tratamiento y los típicos consejos prácticos. Pero ¿qué es lo que hace que uno no pueda dormir?

Aplicando el trance generativo como forma de hipnoterapia, se pueden descubrir ciertos patrones comunes a las personas que sufren insomnio.

Algunas personas se obsesionan demasiado con el dormir, lo cual es hasta cierto punto lógico, ya que el agotamiento psíquico que produce el insomnio facilita quedar atrapado en el pensamiento obsesivo. En estos casos el problema principal es el miedo a no dormir y la incapacidad de dominar el pensamiento. Pensar en exceso, no solo agota la energía del cuerpo, sino que además produce un estado de sobreexcitación del sistema nervioso.

En otros casos lo que ocurre, sobretodo en personas de carácter activo, es que se acelera el sistema. La necesidad de estar siempre haciendo cosas y no poder parar, acaba afectando al mecanismo “desconexión” por parte del cerebro. Y cuando llega el momento de dormir… el sueño “no viene”.

Un tercer patrón se observa en personas que tratan de llevar una vida tranquila y equilibrada. Durante el día todo funciona bien (aparentemente), pero por la noche algo les despierta o les impide dormir. Es el inconsciente, que guarda información importante para la conciencia (intenta “despertarla”). Y tiene que ver con algunas actitudes personales y formas de tomarse las cosas, que deben cambiar.

Estos 3 patrones se pueden resolver de manera similar. El punto en común es “parar la mente” y prestar atención a las sensaciones y sentimientos que surgen del interior. Esto ayuda a despertar la conciencia de cómo estás llevando tu vida y qué vas a hacer para mejorar las cosas.

Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Cómo evitar quemarse en el trabajo

El síndrome del burn out o “profesional quemado” es cada vez más frecuente, debido en parte a la propia complejidad del ritmo de vida y en parte a la actitud personal de “querer llegar a todo”.

Un elemento vital para superarlo, o para evitarlo, es saber definir los propios límites. Y para ello es importante tener conciencia del equilibrio entre “dar y recibir”.

Si en un puesto de trabajo das lo que tienes: habilidades, conocimientos, tiempo, energía… afecto, entonces es posible que recibas algo a cambio (el sueldo, la supuesta garantía de que no te van a despedir y, a veces, las gracias). Pero también es posible que recibas más exigencias, que te van a generar un conflicto interno, entre aceptar cualquier cosa que te propongan o atreverte a decir NO.

De hecho en muchas empresas aun existen formas de un supuesto liderazgo, heredado de épocas pasadas, que consiste en exprimir al máximo al personal y crear un cierto ambiente de tensión para que “la gente no se distraiga de su trabajo”. Esto es así. Puede que algún día cambie o puede que no. De momento, lo aconsejable es cambiar uno mismo, por lo menos para minimizar el impacto que esto produce en la salud física y mental.

¿Cómo protegerse de la presión?

Lo primero es centrarse un poco y pararse a pensar cómo está haciendo uno las cosas y porqué las hace. El punto clave es detectar esa sensación interior de culpa, o de miedo, al plantearse la posibilidad de decir NO a algo.

El no gestionar correctamente esa sensación es responsable de que uno esté dando más de lo que tiene. Más allá de esa sensación suele estar el profundo anhelo de reconocimiento personal. Y ahí es donde se debe dirigir la atención, a reconocerse uno mismo en lugar de esperar que lo hagan los otros.

Date cuenta de que si estás dando de más, te lo estás quitando de ti mismo, por lo que entonces una parte de ti estará resentida contigo y, por extensión con el resto del mundo. Y encima te ves obligado a invertir energía mental (“aguantar el careto”) para evitar que ese resentimiento te perjudique.

Piénsalo. ¿Hasta dónde puedes llegar? ¿Cuándo vas a hacer algo para dirigir tu vida? Si no lo haces tú, otros la dirigirán por ti.


Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Sobre el Trance Generativo...

El trance generativo es ese estado al que se llega cuando el cuerpo se relaja y la mente disminuye su incesante actividad. En ese estado de conciencia, uno puede darse cuenta de cómo está su vida en ese preciso momento.

A diferencia de otros tipos de trance, el trance generativo permite crear (generar) nuevas formas de pensar acerca de las cosas que nos ocurren. La mayoría de problemas y preocupaciones del día a día podrían resolverse, e incluso evitarse, simplemente tomándose unos momentos profundos e intensos con uno mismo.

La técnica es sencilla, aunque no siempre fácil, ya que consiste básicamente en “no hacer nada”, ni moverse ni pensar. Para entrenarse en el “no hacer” es aconsejable concentrar la atención en un punto, con los ojos abiertos o cerrados, y dejar que poco a poco las tensiones se liberen y que el cuerpo se relaje. A veces, al principio es necesaria la ayuda de un profesional para aprender a entrar en ese estado. Luego lo puede hacer uno mismo.

Los aspectos elementales de ese estado también pueden experimentarse con la práctica de la meditación, el yoga o cualquier ejercicio que conlleve relajación física y mental.

Cuando el trance generativo se emplea en hipnoterapia, facilita la resolución de la mayoría de conflictos internos responsables de síntomas como ansiedad, insomnio o dolores de cabeza.

El trance generativo también potencia el proceso de coaching. El nivel profundo de comprensión que se consigue con el trance, ayuda a la persona a encontrar la mejor forma de abordar un problema determinado, prestando atención a qué se tiene que hacer, cómo y porqué hacerlo...

En cualquier caso, en los momentos decisivos de la vida solemos entrar en estados de trance generativo espontáneos, que nos permiten salir adelante y conseguir una comprensión más plena de la vida misma.


Dr. Alex Santos Forrellad