miércoles, 16 de diciembre de 2009

Más allá de la confianza

Las palabras son un código para descifrar nuestra realidad interior. Cualquier cosa que existe tiene un nombre, aunque a veces no sepamos ese nombre. En nuestro cerebro, las palabras nos conectan con determinadas experiencias y sus correspondientes imágenes, sonidos y sensaciones, afectando a diferentes áreas del sistema nervioso. Las palabras, escritas o pronunciadas, nos pueden hacer sentir emociones, pueden influir sobre nuestra conducta, nuestra forma de pensar y, a veces, nos pueden cambiar la vida.

Una de las palabras con más poder para cambiar las cosas y que resulta clave en las relaciones humanas es la confianza. En este sentido, lo que hay más allá de la palabra confianza es un sentimiento profundo hacia la vida, que es un reflejo de la relación íntima con uno mismo.

Y ya se sabe que, cuando se pierde la confianza, cuesta mucho recuperarla. En
coaching personal hay dos maneras de recuperar la confianza perdida.

Una de ellas consiste en prestar atención a la sensación interna de falta de confianza, pero con la siguiente premisa “la confianza sigue estando ahí dentro, lo único que se ha perdido es la conexión con ella”. Entonces el proceso de coaching va encaminado a reconocer y conectar con esa sensación agradable de certeza a la que llamamos confianza, observando qué tipos de actitudes o de comportamientos influyen en esa sensación, aumentándola o disminuyéndola. Esto es desarrollar la conciencia de tener confianza.

Otra manera de recuperar la confianza es mediante la acción. Para que la confianza vuelva a ser “operativa” no hay más remedido “salir del área de comodidad” y emprender nuevos retos. Es importante la capacidad de
aceptar las circunstancias y asumir riesgos, valorando más el hecho de atreverse a pasar a la acción, que los resultados obtenidos. Por supuesto, cuando los resultados empiezan a encajar con las expectativas, es cuando se recupera la confianza.

El principal enemigo de la confianza es el miedo al fracaso, ya sea en forma de rechazo, pérdida, decepción o dolor de cualquier tipo. Es aquello de ¿y si no me sale bien? ¿qué voy a hacer? No atreverse a tomar decisiones, o a actuar, es ya de por sí un auténtico fracaso.

En este caso, el objetivo del coaching es conseguir que la persona aprenda a confiar en sí misma. Para ello es imprescindible saber manejar la sensación de fracaso y de incertidumbre. Cuando las cosas salen bien, es fácil tener confianza, pero la verdadera confianza se adquiere cuando las cosas van mal. Los momentos de crisis son una oportunidad para desarrollar la confianza. Ahí es donde la capacidad de calmar la mente y confiar, aunque sea con las palabras que pueda decirse uno mismo, nos va a ayudar a conseguir el auténtico éxito.


Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Aprender a soltarse

Es habitual en muchas personas la tendencia a controlar su propia vida (y a veces también la de los demás). Este control significa analizar, organizar y planificar todo lo posible los acontecimientos de la vida diaria, con la intención de prevenir problemas y conseguir una anhelada sensación de seguridad.

La idea es buena, en el sentido de que es un buen hábito en sí mismo, ya que resulta útil en muchos aspectos. El problema es que dificilmente se consigue la sensación de bienestar que uno espera. Más bien ocurre lo contrario, es decir, genera ansiedad. Y encima, cuando los planes no salen, produce una intensa sensación de frustración.

Con el tiempo, este hábito puede llevar a un círculo vicioso. La sensación de ansiedad y frustración aumenta la tendencia al control. Pero por mucho que uno intente controlar, las cosas van como van (en la vida hay muchas experiencias que no podemos evitar que ocurran). Es decir, cuanto más control, más ansiedad. Y cuánta más ansiedad, más tendencia a controlar.

A nivel físico, el exceso de control produce tensión, que se refleja sobretodo en los músculos de la región cervical (actitud natural de controlar). El miedo a fallar o a que las cosas no salgan como uno espera, también tensa los músculos de la región lumbar y sobre-estimula el sistema nervioso (palpitaciones, respiración acelerada, opresión en el estómago).

A nivel psicológico provoca un agotamiento mental, ya que el exceso de pensamientos consume energía (tanto en el cerebro como en los músculos). Y además va erosionando poco a poco la confianza en uno mismo (y por lo tanto la confianza en los demás).

El resultado final es convertirse en un personaje obsesivo del control, sufriendo contracturas musculares en hombros, cervicales o espalda (incluso puede producir crisis de vértigo) y sensación de ansiedad, con dificultad para relajarse y problemas para dormir.

Visto así, asusta un poco. Pero es lo que hay. En muchos casos esta situación es casi inconsciente y, mientras el cuerpo aguante, uno sigue haciendo lo mismo.

¿Y qué se puede hacer? Pues re-aprender a relajarse. Soltarse un poco, aunque sea ir a bailar de vez en cuando. El ejercicio físico ayuda, excepto cuando se hace de forma obsesiva.

Desde el punto de vista de la hipnoterapia, lo más importante es aprender a estar con uno mismo. Aceptar, acompañar y “escuchar” la sensación de ansiedad.

En el fondo del inconsciente suele haber una necesidad de reconocimiento (o de auto-aceptación), ya que vivimos en un mundo en que parece que sólo se nos valora por lo que tenemos, más que por lo que somos. Y si uno no empieza por aceptarse a sí mismo, ¿quién lo va a hacer?
Dr. Alex Santos Forrellad

viernes, 27 de noviembre de 2009

¿Apretar o aflojar?

Hay dos actitudes básicas en la vida. Tienen que ver con el grado de concentración y la forma de actuar ante determinadas circunstancias. En coaching se consideran importantes para mantener lo que se conoce como equilibrio entre tarea y relación.

Una de estas actitudes consiste en tomarse las cosas en serio, “ponerse las pilas” y apretar con fuerza, concentrando la atención en lo que se hace y diferenciando claramente lo correcto de lo incorrecto. Como es natural, esta actitud resulta adecuada para afrontar el trabajo y las responsabilidades, y permite conseguir metas en la vida a través del esfuerzo, la disciplina, el rigor y el compromiso con los demás.

La otra manera es más relajada, es tomarse las cosas con calma, buscando el lado agradable y divertido, con un cierto desapego, relativizando valores y normas de conducta. Permite disfrutar de la vida, ayuda a descubrir una nueva conciencia en cualquier experiencia y favorece la expresión de la creatividad.

Está claro que los valores de cada persona van a influir en la forma de expresar estas actitudes. Los problemas empiezan cuando la persona queda excesivamente atrapada en cualquiera de las dos, y entonces se llevan al extremo o se emplean fuera de contexto.

¿Qué ocurre si nos tomamos las cosas demasiado en serio?
Cuando uno se agarra con fuerza a sus valores y a las reglas de conducta, genera tensión en sí mismo y en los que le rodean, dificultando la consecución de los objetivos. El extremo es la rigidez mental, el fanatismo y las actitudes fundamentalistas, que acaban provocando rechazo y violencia. Ejemplos los tenemos en el mundo de la empresa -jefes tiranos-, la familia -padres estrictos- o en cualquier área de la vida, cuando el deporte, la salud o las relaciones, se viven con excesiva intensidad.

¿Y qué pasa cuando estamos demasiado relajados?
La falta de rigor y de concentración impide conseguir objetivos, ya que no hay suficiente fuerza, ni disciplina para llegar a nada. Dominan los impulsos hacia la comodidad y el dejarse ir. El extremo es la apatía, el egoísmo y la ineptitud. Las consecuencias son comportamientos compulsivos, sensación de fracaso y estados depresivos.

¿Qué es mejor, apretar o aflojar?
Está claro que, en la vida, apretar o aflojar depende de las circunstancias, pero en general, se puede decir que si uno quiere conseguir objetivos tiene que apretar, y si quiere además disfrutarlos, tiene que saber aflojar. La clave es encontrar el equilibrio entre ambos: “Es como sostener un pajarito entre tus manos, si aprietas demasiado, lo ahogas; si aflojas demasiado, se escapa”.
Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Si te sientes bloqueado...

A lo largo de la vida, una de las experiencias que puede resultar más desagradable es quedar bloqueado en el mismo problema una y otra vez, como si se tratara de un patrón que se repite de forma cíclica.

Cada cual tiene sus puntos vulnerables: dificultades en el trabajo, la pareja, el dinero o la salud. El caso es que justo ahí, en el lugar más sensible, es donde el destino golpea con fuerza cada cierto tiempo. Y cuando crees que lo has superado aún es peor, porque te pilla por sorpresa y duele más. Así pues, a pesar de los esforzados intentos por superar la situación, la sensación de fracaso o de impotencia puede ser tan intensa, que produce un bloqueo.

No es necesario describir las sensaciones físicas, emocionales y mentales de un bloqueo, ya que cada uno conoce de sobras el suyo. Se caracteriza por la incapacidad de encontrar la solución, ya que las habilidades y conocimientos que uno posee, no funcionan.

Entonces... ¿Qué se puede hacer cuando estás bloqueado? La respuesta es nada. A menos de que seas capaz de cambiar tu estado de conciencia para buscar la solución, es mejor no hacer nada, ya que todo puede salir mal y, si eres persistente, saldrá peor.

Cambiar el estado de conciencia se puede hacer de varias formas y no todas resultan útiles. El alcohol, los porros, los ansiolíticos y otras drogas pueden cambiar la conciencia, pero no siempre ayudan a encontrar la solución (suelen crear más problemas).

Lo más adecuado es desarrollar la capacidad de entrar en estado de trance generativo. Hay personas que saben hacerlo de forma espontánea. La idea es tratar de escapar temporalmente de la situación problema y concentrar la atención en algo que resulte agradable (hacer deporte, pasear por la playa…). Una vez ha cambiado el estado mental, hay que aprovechar para desarrollar nuevas ideas, no sólo acerca de la situación a resolver, sino también sobre los valores personales y la relación con uno mismo.

Los bloqueos ponen en evidencia los límites de nuestra mente consciente, con los valores y creencias que tenemos acerca de la vida. A menudo confundimos nuestra visión de la realidad con la realidad misma. Si somos capaces de cambiar nuestra mente, siendo más flexibles y abiertos, nuestra confianza en la vida aumenta. Si nos resistimos a cambiar o tratamos de huir, llega un momento en que una parte de nosotros empieza a morir.

La clave es comprender que un bloqueo se puede transformar en una gran oportunidad de cambio personal.

Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Miedo a las crisis de ansiedad

Sufrir una crisis de ansiedad es una experiencia tan desagradable, que asusta sólo pensar en que se pueda repetir.

Una de las consecuencias más habituales en las personas que han sufrido este tipo de crisis, es que se limita su libertad personal. A veces puede ser un nudo en el estómago o una sensación de falta de aire, que se acentúa cuando uno tiene que ir a determinados sitios o hacer cosas que están fuera de la rutina habitual. En otros casos la sensación de miedo es más intensa y aparece al salir a la calle o incluso al quedarse solo en casa. Si no se hace un tratamiento adecuado, puede ir a más, impidiendo llevar una vida normal.

El miedo es una respuesta biológica natural ante situaciones de amenaza. En sí mismo no es algo negativo. Lo que ocurre es que nuestro cuerpo, o sea, nuestro sistema nervioso, no distingue si la amenaza es real o está sólo en la mente.

Si uno piensa en que algo malo va a suceder, el cuerpo reacciona con palpitaciones, sudor, ansiedad, sensación de ahogo y temblor. Llega un momento en que al sentir cualquiera de estos síntomas, ya se produce una intensa reacción de miedo. Es el miedo al miedo.

El tratamiento farmacológico permite controlar los síntomas, pero no trata la causa. La solución es desarrollar la capacidad de dominar el miedo. El miedo forma parte de la naturaleza humana y constituye un mecanismo de defensa. Pretender eliminar el miedo es absurdo. Pero todos tenemos la capacidad de dominarlo.

El trance generativo, al igual que otras técnicas de relajación, permite conseguir el estado mental adecuado para sentir el miedo sin quedarse atrapado por él. De esta forma uno aprende a manejar su propio miedo.

El siguiente paso en el tratamiento es descubrir qué es lo que realmente está produciendo el miedo. Generalmente es debido a experiencias que han afectado al inconsciente y que no han sido correctamente asimiladas. Esto suele producir falta de confianza en uno mismo o dificultad para confiar en los demás. Recuperar la confianza equivale a eliminar la ansiedad.

A fin de cuentas es inevitable tener miedo, lo que sí puedes evitar es que el miedo te tenga a tí.

Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 21 de octubre de 2009

El problema no es el problema

En pensamiento sistémico se dice que “el problema no es el problema, el verdadero problema es la manera en que nos relacionamos con las experiencias desafiantes a las que llamamos problemas”.

Las experiencias imprevistas y desagradables que definimos como “problemas” alteran el estado normal de conciencia y activan nuestro sistema nervioso, preparándonos para el ataque o la huída. Si la reacción emocional es demasiado intensa, la capacidad de respuesta puede bloquearse, por lo que no somos capaces de emplear los recursos disponibles.

Uno de los fenómenos que se producen en experiencias estresantes es la tendencia a analizar en exceso la situación, quedando la mente fácilmente bloqueada en una sola perspectiva de aquello que consideramos un problema. Y cuanto más se piensa, peor. Es como un nudo en los cordones, si tiras fuerte, lo aprietas más.

En coaching, todo esto significa quedar atrapado en el “estado problema”, que produce un curioso bucle: el intento de solución mantiene o aumenta el problema. Por ejemplo, tanto si se trata de una avería en el coche, una discusión familiar o padecer una enfermedad grave, en todos estos casos cuando se intenta arreglar la situación en un estado emocional alterado, se suele producir el efecto contrario, empeorando las cosas.

Para salir del estado problema conviene cambiar el estado mental y emocional. Lo más sencillo es tratar de dirigir la atención a cualquier otra cosa, con tal de relajarse un poco. Una vez recuperado el estado adecuado, es el momento de cambiar la perspectiva del problema, tratando de pensar en un plan de acción y, si es posible, buscar un significado en un nivel más profundo, de tal modo que podamos sacar el máximo provecho a la experiencia.

La idea básica es que todo lo que ocurre es por alguna razón y que la solución siempre es posible. Y aunque este planteamiento pueda ser discutible, lo cierto es que resulta útil. La otra opción -lo de quejarse o fastidiarse- no suele ayudar a encontrar soluciones ni a aprender de la experiencia.


Cuanta más práctica se tiene en resolver problemas, mayor es la confianza en uno mismo. Y además, la experiencia acumulada ayuda a evitar problemas.

Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 14 de octubre de 2009

¿Te relacionas bien con tu pareja?

Establecer una relación es crear algo nuevo, ya que en este caso uno más uno son tres: yo, el otro y la relación entre ambos.

Al principio, cada miembro de la pareja procura dar lo mejor de sí mismo, hasta conseguir estabilizar la relación. A partir de ahí, cada pareja tiene su historia, pero el secreto del éxito consiste en aprender a manejar las diferencias que, a fin de cuentas, es lo que va a definir la calidad de la relación.

Los problemas pueden empezar de muchas maneras diferentes. Pero uno de los que más sufrimiento genera es la dependencia emocional. Es el sentimiento de que “sin tí no puedo vivir”, por lo que, en caso de crisis, los esfuerzos van dirigidos a “salvar” la relación. Entonces, en cierto sentido, algo no encaja. Pretender conservar la relación a costa de la propia identidad y valores no sólo es ser injusto con uno mismo, sino que además no funciona. Tarde o temprano, o se acaba la relación, o se acaba con la propia autoestima.

Además, esta actitud de dependencia de la relación invita al otro a aprovecharse de la situación, favoreciendo el chantaje emocional. Es decir
“con tal de mantener la relación, dejo que hagas lo que te dé la gana”.

El reto está en ser capaz de “desengancharse”, pero ocurre como con las drogas: crees que lo vas a dominar y, a la mínima, cedes. Y luego te sientes mal por ceder, lo cual empeora la situación.

Liberarse no es fácil, puesto que el apego se produce a muchos niveles. Lo que más duele es abandonar las expectativas depositadas en la relación (a veces, auténticas fantasías), ya que “tocan” un nivel profundo del inconsciente.

La solución pasa por afrontar el sentimiento de pérdida. Duele mucho, pero es un dolor sano, ya que libera. Cuando uno es capaz de acompañar e integrar su propio dolor emocional, entonces la mente vuelve a ser libre y la situación se ve de otra manera.

Una relación sana, además de pasarlo bien, ha de compartir objetivos, valores y prestar apoyo cuando el otro lo necesita. Pero si la intención es que un miembro de la pareja se vea forzado a cumplir las expectativas del otro, la relación se desquilibra y pierde su sentido.

Así pues, no está de más replantearte qué estás haciendo para que tu pareja se sienta bien, en lugar de esperar que te haga sentir bien a tí.

Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 7 de octubre de 2009

Taller de Hipnosis Ericksoniana

Aprende a generar cambios positivos en tu vida

A lo largo de la vida no hay más remedio que enfrentarnos a las circunstancias que se nos presentan. Esto nos permite, o más bien nos obliga, a desarrollar nuestros recursos y capacidades naturales, sobretodo en cuanto a gestión de conflictos y habilidades de comunicación con los demás. De esta forma adquirimos experiencia, que nos ayuda a tener más claro lo que queremos y cómo conseguirlo...

Existe un modo de acelerar y perfeccionar este proceso natural de aprendizaje. Me refiero a los workshops o talleres en que se emplea el trance generativo como herramienta principal para el desarrollo personal.

En el taller de hipnosis ericksoniana se crea una experiencia de aprendizaje en grupo, que permite desarrollar las habilidades básicas de lenguaje hipnótico y técnicas de inducción de trance generativo.

Mediante breves explicaciones, ejemplos prácticos y ejercicios, se revisan los elementos clave de la comunicación hipnótica. En la primera parte del taller se habla de los conceptos básicos de la hipnosis y se aprende a inducir el trance. En la segunda parte se enseñan diferentes maneras de utilizar el trance, sobretodo en el sentido de transformar problemas en oportunidades de cambio.

El contenido y los métodos aplicados en este taller pueden ser útiles a médicos, psicólogos y terapeutas, así como a cualquier persona que se sienta comprometida con su propio desarrollo personal.

Los próximos talleres de hipnosis ericksoniana se realizaran en Barcelona y en Valencia.
Para más información, puedes consultar el próximo curso.

Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 23 de septiembre de 2009

¿Qué te impide dormir?

Hay varias formas clínicas de insomnio desde el punto de vista de la medicina y de la psicología. Muchas teorías, diferentes tipos de tratamiento y los típicos consejos prácticos. Pero ¿qué es lo que hace que uno no pueda dormir?

Aplicando el trance generativo como forma de hipnoterapia, se pueden descubrir ciertos patrones comunes a las personas que sufren insomnio.

Algunas personas se obsesionan demasiado con el dormir, lo cual es hasta cierto punto lógico, ya que el agotamiento psíquico que produce el insomnio facilita quedar atrapado en el pensamiento obsesivo. En estos casos el problema principal es el miedo a no dormir y la incapacidad de dominar el pensamiento. Pensar en exceso, no solo agota la energía del cuerpo, sino que además produce un estado de sobreexcitación del sistema nervioso.

En otros casos lo que ocurre, sobretodo en personas de carácter activo, es que se acelera el sistema. La necesidad de estar siempre haciendo cosas y no poder parar, acaba afectando al mecanismo “desconexión” por parte del cerebro. Y cuando llega el momento de dormir… el sueño “no viene”.

Un tercer patrón se observa en personas que tratan de llevar una vida tranquila y equilibrada. Durante el día todo funciona bien (aparentemente), pero por la noche algo les despierta o les impide dormir. Es el inconsciente, que guarda información importante para la conciencia (intenta “despertarla”). Y tiene que ver con algunas actitudes personales y formas de tomarse las cosas, que deben cambiar.

Estos 3 patrones se pueden resolver de manera similar. El punto en común es “parar la mente” y prestar atención a las sensaciones y sentimientos que surgen del interior. Esto ayuda a despertar la conciencia de cómo estás llevando tu vida y qué vas a hacer para mejorar las cosas.

Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Cómo evitar quemarse en el trabajo

El síndrome del burn out o “profesional quemado” es cada vez más frecuente, debido en parte a la propia complejidad del ritmo de vida y en parte a la actitud personal de “querer llegar a todo”.

Un elemento vital para superarlo, o para evitarlo, es saber definir los propios límites. Y para ello es importante tener conciencia del equilibrio entre “dar y recibir”.

Si en un puesto de trabajo das lo que tienes: habilidades, conocimientos, tiempo, energía… afecto, entonces es posible que recibas algo a cambio (el sueldo, la supuesta garantía de que no te van a despedir y, a veces, las gracias). Pero también es posible que recibas más exigencias, que te van a generar un conflicto interno, entre aceptar cualquier cosa que te propongan o atreverte a decir NO.

De hecho en muchas empresas aun existen formas de un supuesto liderazgo, heredado de épocas pasadas, que consiste en exprimir al máximo al personal y crear un cierto ambiente de tensión para que “la gente no se distraiga de su trabajo”. Esto es así. Puede que algún día cambie o puede que no. De momento, lo aconsejable es cambiar uno mismo, por lo menos para minimizar el impacto que esto produce en la salud física y mental.

¿Cómo protegerse de la presión?

Lo primero es centrarse un poco y pararse a pensar cómo está haciendo uno las cosas y porqué las hace. El punto clave es detectar esa sensación interior de culpa, o de miedo, al plantearse la posibilidad de decir NO a algo.

El no gestionar correctamente esa sensación es responsable de que uno esté dando más de lo que tiene. Más allá de esa sensación suele estar el profundo anhelo de reconocimiento personal. Y ahí es donde se debe dirigir la atención, a reconocerse uno mismo en lugar de esperar que lo hagan los otros.

Date cuenta de que si estás dando de más, te lo estás quitando de ti mismo, por lo que entonces una parte de ti estará resentida contigo y, por extensión con el resto del mundo. Y encima te ves obligado a invertir energía mental (“aguantar el careto”) para evitar que ese resentimiento te perjudique.

Piénsalo. ¿Hasta dónde puedes llegar? ¿Cuándo vas a hacer algo para dirigir tu vida? Si no lo haces tú, otros la dirigirán por ti.


Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Sobre el Trance Generativo...

El trance generativo es ese estado al que se llega cuando el cuerpo se relaja y la mente disminuye su incesante actividad. En ese estado de conciencia, uno puede darse cuenta de cómo está su vida en ese preciso momento.

A diferencia de otros tipos de trance, el trance generativo permite crear (generar) nuevas formas de pensar acerca de las cosas que nos ocurren. La mayoría de problemas y preocupaciones del día a día podrían resolverse, e incluso evitarse, simplemente tomándose unos momentos profundos e intensos con uno mismo.

La técnica es sencilla, aunque no siempre fácil, ya que consiste básicamente en “no hacer nada”, ni moverse ni pensar. Para entrenarse en el “no hacer” es aconsejable concentrar la atención en un punto, con los ojos abiertos o cerrados, y dejar que poco a poco las tensiones se liberen y que el cuerpo se relaje. A veces, al principio es necesaria la ayuda de un profesional para aprender a entrar en ese estado. Luego lo puede hacer uno mismo.

Los aspectos elementales de ese estado también pueden experimentarse con la práctica de la meditación, el yoga o cualquier ejercicio que conlleve relajación física y mental.

Cuando el trance generativo se emplea en hipnoterapia, facilita la resolución de la mayoría de conflictos internos responsables de síntomas como ansiedad, insomnio o dolores de cabeza.

El trance generativo también potencia el proceso de coaching. El nivel profundo de comprensión que se consigue con el trance, ayuda a la persona a encontrar la mejor forma de abordar un problema determinado, prestando atención a qué se tiene que hacer, cómo y porqué hacerlo...

En cualquier caso, en los momentos decisivos de la vida solemos entrar en estados de trance generativo espontáneos, que nos permiten salir adelante y conseguir una comprensión más plena de la vida misma.


Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 26 de agosto de 2009

Beneficios de la Hipnoterapia

Una de las características especiales de la hipnoterapia es el empleo del estado de trance para mejorar síntomas o resolver problemas personales.

Al contrario de lo que habitualmente se cree, en el trance hipnótico no se pierde la conciencia. Según la técnica que se utilice, la conciencia puede aumentar, es decir, se está más “despierto” que en estado normal.

El trance es un estado natural de la experiencia humana. A veces se produce espontáneamente: cuando contemplamos un paisaje, o cuando estamos con una persona que nos resulta muy agradable -que parece que nos “hipnotiza”-, o simplemente cuando estamos viendo una película interesante. En todos estos casos la atención está intensamente enfocada en algo. Eso es trance.

En la hipnoterapia se usa ese estado para descubrir las actitudes o comportamientos que nos están causando -o manteniendo- realmente el problema. Porque -no nos engañemos- cuando algo funciona mal en la vida, es muy probable que estemos haciendo algo que no deberíamos hacer, o que no estamos haciendo aquello que precisamente deberíamos hacer.

Pero lo cierto es que generalmente tratamos de engañarnos y hacer como que la culpa de todo es del otro o de las circunstancias. El trance nos enfrenta a nuestra propia realidad interna y a nuestra verdad. Hay mucha gente a quienes eso no les gusta. Vivimos en una época en que es más fácil -e incluso apetecible- dejarse engañar con tal de seguir pasándolo bien o evitar afrontar responsabilidades y riesgos.

Hay personas que les da miedo la hipnoterapia porque creen que les van a manipular, cuando en realidad -lo más probable- es que estén ya manipulados por todo el mundo: por la tele, la familia, las apariencias, las modas y por lo propios deseos y pensamientos.

A veces, para aliviar un síntoma, resolver un problema o mejorar la propia vida, no hay más remedio que enfrentarse a la realidad de las cosas, en ocasiones se necesita ayuda. La hipnoterapia ofrece la oportunidad de entrar dentro de uno mismo y ver que pasa y descubrir que te gustaría que pasara... y cómo hacerlo.


Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 19 de agosto de 2009

Aprovecha bien tu tiempo libre

Una de las metas más comunes de la mayoría de personas es poder disponer de tiempo libre. Pero cuando por fin nos libramos de las obligaciones del trabajo y de las tareas domésticas, no siempre resulta fácil emplear el tiempo de ocio de una forma útil. Y me refiero útil para uno mismo, que produzca una auténtica sensación de satisfacción.

El “no hacer nada” puede resultar reparador para la mente y el cuerpo durante un cierto período de tiempo. Por ejemplo, al empezar las vacaciones es habitual que en los primeros días se produzca una especie de “descompresión” física y mental, que en algunos casos se puede acompañar de cierta ansiedad, irritabilidad e incluso síntomas físicos como dolor de cabeza, faringitis, insomnio. En estos casos, lo más adecuado es hacer lo que pide el cuerpo, es decir, descansar.

Sin embargo, una vez recuperado el estado normal, es aconsejable practicar lo que se llama ocio activo. Hay quien ya sabe lo que va a hacer: practicar su deporte favorito, leer, o cualquier actividad que requiera un mínimo de concentración. Esto ayuda a que uno se mantenga centrado y, de alguna forma genera energía física y mantiene la mente despierta.

En cambio, hay “prácticas” excesivamente pasivas, que nos vacían la energía y atontan la mente. La más típica es “sofá+tele”, que se puede aderezar, según el gusto con cerveza, comida basura, porros. Como decía uno de mis profesores de coaching, es el síndrome “sofá -patata”, que con la práctica uno acaba convertido en una especie de patata deforme aplastada en el sofá, con el cerebro contaminado por programas de TV, que aumenta la compulsión consumista.

El resultado de este “ocio pasivo” es que, cuando se acaban las vacaciones o el fin de semana, uno se siente vacío y sin ganas de hacer nada. Y además la sensación desagradable de haber perdido el tiempo...

No es necesario acudir a un experto en coaching para remediar esa situación. El punto clave es tener la intención de hacer algo: se trata de establecer un plan de acción y hacer el esfuerzo necesario (a veces mínimo) para ponerlo en marcha. A partir de aquí, la satisfacción que genera, sirve para mantener la motivación. La sensación interna resultante es muy distinta y, cuando se acaba el período de fiesta, nos permite volver con más energía.


Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 12 de agosto de 2009

Sobre las amistades y las decepciones...

Uno de los factores que más influye en la calidad de vida son las relaciones con otras personas. De hecho, nuestro sentido de identidad -quienes somos- viene determinado por las personas con las que habitualmente nos comunicamos, tanto en el trabajo como en el tiempo libre.

Pero al estar tan condicionados -social y culturalmente- a desarrollar nuestra capacidad profesional, a veces, el trabajo absorbe casi toda nuestra energía y nuestro tiempo, por lo que apenas sobra nada para las relaciones sociales.

Y si además tenemos problemas con los amigos, nuestro nivel de tensión interna puede aumentar de forma importante.

Una experiencia bastante habitual en las relaciones, tanto las de amistad como las de pareja, es el sentimiento de decepción... ¿A quién no le ha ocurrido alguna vez?

Si te equivocas con frecuencia en la elección de tus relaciones: amigos, pareja, compañeros de trabajo, es que algo está pasando y no te das cuenta.

El coaching puede ser útil en el área de relaciones sociales y de pareja, ya que te permite darte cuenta de los hábitos de conducta o “programas mentales” inconscientes que, a veces, impiden aprender de la experiencia.

Por ejemplo, para decepcionarse, es necesario haber generado previamente unas expectativas algo exageradas, pero de forma inconsciente. Una cosa es confiar en los demás, que implica estar abierto y receptivo, y otra muy distinta es hacer suposiciones, sobrevalorando virtudes y evitando prestar atención a incongruencias en la otra persona.

Pero... ¿Qué es lo que nos lleva a caer una y otra vez en la misma situación?


La respuesta es que necesitamos sentirnos importantes para alguien, ser escuchados y comprendidos, compartir momentos especiales. Con tal de experimentar ese tipo de sensaciones agradables, somos capaces de “no ver” lo que sea. Y esa es la trampa: las experiencias agradables también nos sacan de nuestro centro, es decir “se nos va la castaña”. Y cuando nos damos cuenta del error, ya estamos demasiado “pillados”.

Es preciso tener el valor –y la conciencia- de tomarse las cosas con calma y tratar de afrontar cualquier aspecto negativo. Saber definir límites entre “yo y el otro”, entre mis valores y necesidades y las de la otra persona.

Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 5 de agosto de 2009

Potencia tu autoestima

Más allá del significado de la palabra autoestima, hay un sentimiento intenso de conexión con uno mismo, que nos da la certeza de que somos capaces y merecemos conseguir nuestros objetivos. Este sentimiento está siempre ahí dentro, sólo que a veces lo olvidamos. Queda atrapado bajo una capa de emociones, pensamientos y sensaciones de malestar, provocados por las frustraciones y pequeños (o grandes) traumas de cada día.

Por lo tanto, aunque perdamos temporalmente esa conexión, lo que llamamos autoestima está siempre ahí. Pero hay que ir a por ella, hay que hacer algo para cuidarla y hacerla crecer.

Aumentar la autoestima es una cuestión de cambiar el estado mental. Y mantener ese estado en circunstancias adversas requiere práctica. En coaching hay una habilidad denominada Patrocinio (Sponsoring) que ayuda a potenciar el sentimiento de identidad y mejorar la relación con uno mismo.

Tenemos tendencia a tratarnos a nosotros mismos aún peor de lo que la vida nos trata (como si “nos echáramos bronca” por no cumplir nuestras expectativas).

El coaching para mejorar la autoestima consiste en calmar la mente y conectar con nuestros sentimientos profundos. Podemos descubrir que quizá una parte de nosotros ha sido despreciada y olvidada. Entonces, la actitud más adecuada es escuchar esa parte y aceptar cualquier cosa que nos quiera decir. En el fondo, se trata de afrontar el miedo y la sensación de no valer nada, pero de una manera relajada y natural. Finalmente surge una sensación de liberación, la confianza de que hay otra inteligencia en lo más profundo de uno mismo.

Tú puedes. Tú mereces conseguirlo...


Y eso es así porque eres importante, tú vales, eres único. Formas parte de todo y tienes tu aportación personal a la vida. Así pues, considérate bienvenido.

Pero no basta con cambiar el estado mental. Eso es sólo el primer paso. El siguiente es pasar a la acción. Y aceptar el resultado, sea el que sea. De este modo, continúa el proceso natural de aprendizaje que representa la vida.

Dr. Alex Santos Forrellad

viernes, 24 de julio de 2009

Superar las adicciones cotidianas

Todos sabemos que cualquier experiencia agradable provoca la necesidad de repetirla. Da lo mismo que se trate de tomar algo, de un juego, estar con alguien o simplemente ir a la playa. Cuando hemos repetido 2 ó 3 veces, puede que no se consiga volver a sentir lo mismo, pero... ¿Qué más da? Lo seguimos haciendo. Hasta aquí normal.

Los problemas empiezan cuando no se puede dominar el impulso de repetir una y otra vez, simplemente para aplacar una desagradable sensación de ansiedad. Entonces, según la actividad o sustancia que genera la adicción, se añade otra complicación: las consecuencias del abuso. Y un tercer nivel del problema son las repercusiones para la persona y su entorno. Esto cierra el bucle: sentimiento de culpa que provoca malestar e induce a repetir la conducta adictiva. La adicción puede ser al tabaco, determinados alimentos, drogas, sexo, trabajo, juegos de ordenador, deporte y, de hecho, cualquier cosa. Incluso es frecuente tener varias adicciones al mismo tiempo.

Normalmente se dice que las adicciones tratan de llenar un vacío. Y es cierto, pero hay algo más. La actividad o sustancia adictiva nos conecta, aunque sea momentáneamente, con la vida: la “sensación de vivir” y de formar parte de todo. Eso significa que, en algún lugar de nuestro inconsciente nos falta confianza para “estar conectados con la vida”, por lo que necesitamos recurrir a actividades o sustancias que nos ayudan a sentir esa conexión.

¿Cómo superar las adicciones?

La clave es desarrollar la capacidad de dominio personal para manejar adecuadamente la sensación interna de desconexión. En coaching, el dominio personal es la habilidad de mantenerse centrado incluso en condiciones externas estresantes. En las adicciones, parte de nuestro poder es absorbido por el impulso adictivo, que luego nos deja vacíos. Dominar y sostener el impulso, sin perder el centro, es lo que nos da fuerza.

La persona con tendencia adictiva, en un nivel profundo tiene también una irrefrenable ilusión por vivir. El coaching ayuda a canalizar de forma adecuada este impulso.


Dr. Alex Santos Forrellad

jueves, 16 de julio de 2009

Buenas relaciones con las malas experiencias

La transformación de las experiencias negativas no se realiza simplemente mediante un pensamiento positivo. Es más bien un acto de voluntad y habilidad. No es nada fácil, sin embargo con la práctica se puede conseguir.

Por “suerte” en la vida se producen suficientes situaciones desagradables para practicar. Esta práctica es lo que algunos llaman el sufrimiento eficaz.

¿Qué es el sufrimiento eficaz?

Es aprovechar la “energía” del dolor emocional producido por experiencias negativas. A medida que se desarrolla la capacidad de relacionarse adecuadamente con el dolor, uno puede descubrir que produce más confianza, y amor por los demás, así como una mayor capacidad de respuesta y flexibilidad. Esto es muy diferente del sufrimiento autoflagelatorio que nos enseñó la religión formal.

En una experiencia negativa, hay dos elementos importantes: por un lado el sentimiento o estado emocional que produce; por otro lado el pensamiento o significado que damos a dicha experiencia. Un sentimiento muy fuerte bloquea la capacidad de pensar y uno puede quedar absorbido por el dolor. Pero a medida que la intensidad del dolor empieza a disminuir (y siempre lo hace) es el momento de actuar con la mente, generando curiosidad y aceptación (en lugar de rabia y miedo). Siempre existen ayudas para mejorar en este sentido.

Ese dolor emocional intenso -que es casi dolor físico- en un nivel profundo y sutil es simplemente energía. La mente puede ser capaz de dominar y transformar esa energía. De ahí surge la fuerza que da el sufrimiento.

¿Acaso se puede ser fuerte sin enfrentarse a dificultades o resistencias?

Y puesto que es inevitable enfrentarse a experiencias desagradables... ¿No resulta más inteligente aprender a sacar provecho de ellas?

Dr. Alex Santos Forrellad

martes, 7 de julio de 2009

¿Te sientes realmente motivado?

Cuando te sientes bien... ¿Te has parado a pensar en qué es lo que realmente está sucediendo en ti?

Lo normal es creer que la sensación de bienestar se debe a las circunstancias externas, a tus logros personales (un trabajo, una pareja, un viaje a un lugar especial o las vacaciones). Y, por supuesto, en parte es verdad. Pero sólo en parte.

Si piensas en las veces en que “las cosas funcionaban”, hay un detalle que sueles pasar por alto: el estado interno de conexión con uno mismo. Se puede describir como fluir, estar centrado, conectado, o como se dice en coaching “estar en la zona”. Si no hay esa conexión, difícilmente conseguimos la sensación que uno espera. ¿Os ha ocurrido alguna vez el hecho de repetir una experiencia que en otras ocasiones os hacía sentir bien y que, de repente, os deja indiferentes (incluso da mal rollo)?

En la vida es importante conseguir estar en el estado mental adecuado a cada situación.

El caso es que siempre existe la posibilidad de establecer esta conexión interna, pero lo impide la acumulación de estados mentales negativos -el mal rollo acumulado día a día-. Entonces... ¿Cómo se puede establecer esa conexión interna?


Hay muchas maneras y cada uno tiene la suya, aunque no lo sepa. Quizás practicando un deporte, escuchando música o bien realizando cualquier tipo de actividad que absorba nuestra atención. En cualquier caso, se trata de tomar conciencia que la capacidad de disfrutar de la vida depende más de uno mismo que de la buena o mala suerte.

Nuestros cursos de Coaching Personal están orientados a dinámicas de grupo, diseñados especialmente para ayudarte a mejorar. Nuestra experiencia nos avala.

Dr. Alex Santos Forrellad

miércoles, 1 de julio de 2009

Bienvenido al Coaching Personal

¿Llevas tiempo intentando conseguir algo y te bloqueas?

Puede ser un proyecto profesional, una relación de pareja, encontrar una actividad física adecuada para ti o, sencillamente, encontrar tu camino en la vida.


Coaching Consulta es un medio que permite descubrir y aprender nuevas maneras de afrontar los problemas que se presentan en el día a día. Cuando uno se encuentra bloqueado, ya sea en temas relacionados con el trabajo, la familia, pareja, salud, dinero, puede ser debido a que algo no ha sido tenido en cuenta. En cierto sentido, detrás de cada problema hay una oportunidad de cambio.

¿Consideras que estás manejando bien tu vida?

Coaching es el proceso de ayudar a la persona a conseguir lo mejor de sí mismo. La metodología del coaching está más centrada en la solución que en el problema, desarrollando nuevas estrategias de pensamiento y acción. Te puede ayudar en falta de confianza, falta de energía, miedos, estrés, falta de concentración.

¿Acaso necesitas descubrir que tú eres importante para ti?

El Coach Personal se ocupa de la vida de su cliente en todas sus dimensiones: vida privada, profesión, salud, relaciones. Una parte importante del Coaching consiste en ayudar al cliente a ser más consciente de sí mismo.

¿Hasta qué punto te sientes satisfecho con tu vida?

Tendemos a acostumbrarnos a lo que tenemos, seguimos haciendo esas mismas cosas que siempre hemos hecho y que no han funcionado.

La vida es una serie de pequeñas decisiones...


"Todos tenemos sueños, pero para que estos se conviertan en realidad hace falta dedicación, autodisciplina y esfuerzo". Jesse Owens dixit.

¡Bienvenido a tu espacio personal, Coaching Consulta nace para ayudarte. Entra y ponte cómodo!

Dr. Alex Santos Forrellad